sábado, 3 de agosto de 2013

El verdadero arrepentimiento





Leer | LUCAS 3.1-14  |  Si usted ha visto alguna vez un desfile militar, sabe lo rápido que los soldados pueden girar y dirigirse en la dirección opuesta. Si ellos intentan hacer esto mientras están inmóviles, la orden es: “¡a la de-re!” o “¡a la iz-quier!” Si quieren volver atrás cuando están marchando, la orden es: “¡media vuelta, ar!” En ambos casos, hay un cambio abrupto que lleva en una dirección completamente diferente. Esta es una buena imagen de lo que es el verdadero arrepentimiento. Implica un cambio de mentalidad y comenzar a andar en la dirección contraria.

 Uno de los más grandes predicadores del arrepentimiento en la Biblia, es Juan el Bautista, quien llamó a sus oyentes a un cambio total de dirección. Él había visto demasiadas demostraciones aparentes de arrepentimiento sin ningún cambio de conducta. Juan insistía en que habían personas que mostraban solo una contrición superficial, en lugar de “frutos dignos de arrepentimiento” (Lc 3.8). Por lo que les exhortó a que compartieran su ropa y su comida, que fueran justos en sus negocios, y que estuvieran satisfechos con su paga. Es decir, debían cambiar su manera de vivir, y dejar atrás sus viejos patrones de conducta.

Pero el arrepentimiento incluye algo más: la disposición de restituir a cualquier persona que hayamos perjudicado. Cuando Zaqueo, el cobrador de impuestos, recibió a Jesús en su casa, mostró la verdadera naturaleza de su arrepentimiento al decir: “Si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lc 19.8). Pídale al Espíritu Santo le revele cualquier rectificación que usted tenga que hacer.

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