jueves, 27 de octubre de 2011

JUGANDO CON EL ENEMIGO


2 Samuel 11:

2 Y sucedió que levantándose David de su cama a la hora de la tarde, se paseaba por el terrado de la casa real, cuando vio desde el terrado a una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa.

Saben, recuerdo que una vez en la habitación donde vivía en la Rep. Dom., un gato entró al cuarto y quedó a dormir y durante la noche se escuchó un chillido de ratones y me levante y fui a observar.



Lo que observé nunca se ha borrado de mi memoria, el gato tenia un ratón atrapado, parecía como que se le iba a salir el corazón al ratón; lo cierto es que el gato dejaba ir al ratón y luego lo atrapaba, estaba juzgando con el ratón.

David en este caso estaba jugando con el enemigo, estaba jugando con la carne y parece ser que al mirarla la codició a tal punto que envió por esta mujer.

2 Samuel 11:

4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y así que hubo entrado a él, él se acostó con ella; pues ella estaba purificada de su inmundicia. Y ella regresó a su casa.

Una mirada es común en cada uno de nosotros, si alguien pasa por la calle, pues lo vamos a mirar; a menos que nosotros nos escondamos para ver a nadie.

La segunda mirada, es para ver quien es , como esta él o ella vestido, si se bien o no se bien se ve bien, esta mirada se da por curiosidad; recuerden que hay un dicho que dice que la curiosidad mató al ratón; esta mirada puede o no conducir a la última mirada.

La tercera mirada es la del pecado, porque cuando miramos la tercera vez, codiciamos en nuestra mente, de como haríamos o como no haríamos.

Éxodo 20:

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

En una mirada profunda y detenida se suman la tres etapa.

Con esto no le estoy diciendo que no mire a nadie, porque cuando miramos en amor, con compasión, sin interés carnal, es aceptable; pero en el caso de David había interés carnal.

Muchos de nosotros estamos coqueteando con el diablo, JUGANDO CON EL ENEMIGO, queremos vivir una doble vida, queremos estar en el Iglesia en el mundo, queremos dar agua fría y agua caliente al mismo tiempo y esto no debería ser así.

Lucas 16:

13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Dejemos de jugar con el enemigo o le servimos a Dios o no le servimos a Dios.

Es tiempo de que nos definamos, quienes realmente somos, si somos cristianos o no los somos, vamos a tomar las cosas del Señor en serio; basta ya de JUGAR CON EL ENEMIGO, DE COQUETEAR CON EL DIABLO, esto es en serio.

VAMOS A SERVIRLE AL SEÑOR.

Félix Abreu

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