lunes, 3 de marzo de 2014

Gratificación instantánea


 LEA: Salmo 27:4-14 | En 1972, la cámara Polaroid SX-70 revolucionó el mundo de la fotografía. Un artículo de una revista la describía como «un milagro de la física, la óptica y la electrónica». Cuando se tomaba la foto, «un cuadrado negro salía del frontal de la cámara y se revelaba delante de nuestros ojos». La gente quedó atrapada con la rapidez y lo inmediato de los resultados.

 Oswald Chambers percibió una estrecha relación entre nuestro deseo de lo inmediato y las pasiones descontroladas, a las que definió como «simplemente querer tener algo al instante: un deseo corporal o un bien espiritual […]. No puedo esperar el tiempo de Dios, Él es demasiado indiferente; así obran las pasiones».

En el Salmo 27, David escribió sobre esperar en Dios durante una gran dificultad, cuando no hay soluciones a la vista. En vez de desesperarse, siguió confiando en que vería «la bondad del Señor en la tierra de los vivientes» (v. 13).

Vivimos en un mundo que adora lo inmediato. Cuando parece que no hay señales de que se cumplirán nuestros anhelos más profundos, el salmista nos insta a aferrarnos al Dios eterno. «Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al Señor» (v. 14).

Para aplacar nuestras ansias de lo inmediato debemos enfocarnos en lo eterno.


(Nuestro Pan Diario)

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