viernes, 17 de agosto de 2012

Gracia



 “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar”. Juan 14:2.

¿Alguna vez pensaste en algo muchas veces, pero no lograste comprenderlo con exactitud? Eso me pasa cuando pienso en la virtud asombrosa de la gracia de Dios.

 Cuanto uno más intenta comprenderlo, más parece salirse de nuestro razonamiento. Hasta que finalmente, cuando menos lo esperas está ahí.

Un día empecé a entender que la versión simple de la verdadera gracia, es la presencia de Dios. Cuando nos humillamos ante Él, Él nos da la habilidad de hacer lo que nos ha encomendado. Esa es la gracia.

Vivo en un pueblo que se enorgullece por su trasfondo histórico. Me gusta pasear en mi bicicleta en los caminos de piedra, entre las casas antiguas que existen. Una de esas calles en particular se llama Calle de la Gracia. Me encanta quedarme ahí y admirar la belleza y el detalle de las propiedades y sentir la tranquilidad que siempre parece haber cuando lo visito.

Tengo una gran sospecha que mi afición a esta calle es mi nueva comprensión de lo que es la gracia y cómo esta me lleva a otro nivel de confianza en Dios.

Mientras observo estas grandes casas antiguas e imagino las generaciones que han pasado por aquí, recuerdo la promesa de Jesús de “preparar un lugar para nosotros”.

Me gustaría hacerle una petición especial al Señor para que de ser posible, cuando construya mi hogar, qué tenga la misma dirección que esa calle que me gusta tanto. Me encantaría que mi nuevo hogar esté ubicado en algún lado, donde sea, ¡en la Calle de la Gracia!

Oración

Señor, no sólo en la Eternidad, sino aquí también, mientras vivo, quiero sentir tu gracia y caminar confiado en tu amor y tu piedad. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Missey Butler.
Fuentes: Club 700

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