“Levántate y ve a la gran
ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto qué
perversa es su gente.” Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección
contraria para huir del Señor. Jonás 1.2-3
Dios nos llama a hacer cosas todo el tiempo, tal vez no con una voz que viene del cielo, pero sabemos qué es lo que debemos hacer. En muchas de esas veces corremos hacia la dirección opuesta por una variedad de razones. Nosotros también reaccionamos a las heridas del pasado, al miedo y al orgullo. Muchas de las veces, las cosas de las cuales huimos rápidamente son ocasiones en las que están involucrados el perdón o la reconciliación con aquellas personas que pensamos no lo merecen.
Todas las personas son heridas. Todos somos heridos. Estas heridas vienen de otras personas. Hay personas que debemos perdonar y permitir el perdón de Dios. Esas, son las mismas personas de las cuales huimos porque no queremos perdonarles.
Hoy, hay alguien en tu vida que necesitas perdonar? Hay alguien de quien has estado huyendo? Será tiempo de dejar de correr, y en cambio, permitir que Dios trabaje en algunos corazones? No estoy diciendo que es fácil. Estoy diciendo que es mejor que pasar el resto de la vida corriendo. Huyendo.
Robert & Rebecca Vander Meer
LaArboleda.net
Ezekielsgrove.com
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