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Apocalipsis 3:1-6 | El legendario entrenador de baloncesto John Wooden
(1910-2010) estaba convencido de que el carácter es mucho más importante que la
reputación. «Tu reputación es lo que otros perciben que eres —solía decirles a
sus jugadores—, pero tu carácter es lo que eres en realidad. Tú eres el único
que conoce tu carácter. Puedes engañar a otros, pero no a ti mismo».
En el libro
de Apocalipsis, encontramos las palabras del Cristo resucitado a las siete
iglesias de Asia. A la iglesia de Sardis, le señaló: «Yo conozco tus obras, que
tienes nombre [reputación] de que vives, y estás muerto» (Apocalipsis 3:1). El
Señor sabía la verdad sobre ellos, y sin duda, en lo profundo de su ser, ellos
también. Jesús les dijo que se despertaran y que fortalecieran su vida
espiritual, que estaba a punto de morir (v. 2). Los instó a recordar la verdad
que habían recibido y obedecido, y de la cual se habían alejado (v. 3).
Cuando el
Señor nos muestra qué está mal en nuestra vida, siempre provee un remedio para
que cambiemos. Si nos alejamos de nuestros pecados, Él nos perdona y nos
fortalece para que empecemos de nuevo.
¡Cuán
liberador es cambiar una falsa reputación espiritual por el carácter auténtico
y vivificador que procede de conocer a Cristo nuestro Señor!
La
verdadera prueba de nuestro carácter es lo que hacemos cuando nadie nos ve.
(Nuestro
Pan Diario)
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