sábado, 14 de septiembre de 2013

Terribles historias de intercambio clandestino de niños adoptados en EE.UU.




 RT | Las familias estadounidenses que han adoptado niños en el extranjero intercambian los menores ilegalmente en internet, denuncia la agencia de noticias Reuters, que se basa en una investigación propia y cuenta las historias de las víctimas.

  De acuerdo con Reuters, que acaba de publicar un informe completo con los resultados de su investigación, el "intercambio clandestino" de niños 'online' es una práctica bastante común en EE.UU. Un 70% de las ofertas son sobre menores adoptados en el extranjero, la mayoría en Rusia, Ucrania, Etiopía y China. Los padres traspasan a sus hijos adoptivos no deseados a unos 'amigos' virtuales de foros dedicados al tema, sin verificar ni las condiciones donde deberán vivir los menores. Las entregas pasan desapercibidas por los servicios de asistencia de menores y no hay una ley que explícitamente penalice esta práctica.

Ana fue adoptada en Rusia y llegó a EE.UU. en 2002, cuando tenía 7 años de edad. Sus padres no pudieron con ella y la tomó bajo custodia otro matrimonio. Sin embargo, esta nueva familia no tardó en sospechar que la pareja que les había entregado a la niña no les confesó algunos detalles sobre su estado emocional y problemas de conducta.

"No es una buena analogía, pero es como si estuvieras vendiendo un coche usado. Si dices a tu cliente potencial que se rompe a diario, nadie lo va a comprar", explicó a Reuters el segundo padre adoptivo de Ana, Gary Barnes.

 Gary detalló que su esposa Lisa y él pasaron el primer año intentando resolver el problema. Pero las consultas de especialistas resultaron un gasto insoportable para el matrimonio y un programa local para niños difíciles les comentó que Ana no podía ser una candidata para participar.

Quisieron devolver a la chica al estado (concretamente a las autoridades de Texas donde residen), pero descubrieron que en este caso les calificarían de "padres no aptos" y tendrían que pagar el mantenimiento de la menor hasta que cumpliera los 18 años. Para solucionar el problema, colgaron un anuncio 'online'. Poco después los Barnes, Ana -ya de 13 años de edad- y sus nuevos padres, Nicole Eason y su esposo Calvin, comían juntos en un restaurante local. "No podía dejar de llorar. Todo el rato les decía: porfa, no me mandéis con ellos, porfa, os lo ruego, me pondré de rodillas", recuerda Ana, ahora de 18 años de edad.

En un 'e-mail' que Lisa mandó a Nicole poco después de la entrega, le confesó: "Cuando nos fuimos Gary dijo: '¿pero qué hacemos?' Y le dije: 'súbete al auto y no mires atrás' (…). Espero que ella está bien".

Cuando Ana llegó a su nueva casa, vio el suelo cubierto con charcos de orina y heces porque habían dejado solos a dos cachorros. No tenía una cama para ella sola: la primera noche durmió al lado de Nicole que estaba desnuda y la segunda le dijeron que se tumbara entre Nicole y Calvin. "Estuve tumbada entre ellos dos, pero decidí que eso era muy raro", comenta Ana. Se escapó del dormitorio y desde entonces durmió en un sofá.

Un tiempo después Gary Barnes empezó a sospechar que Ana no estaba a salvo con los Eason y la recuperó. Es más: formuló una denuncia contra la pareja ante el estado de Texas. Pero no funcionó: ni Texas ni Illinois, el estado donde en aquel momento residían los Eason, movieron ficha en su contra. Tampoco hicieron algo para prevenir que acogieran a más niños. Ello a pesar de que hace años los servicios sociales le habían quitado a Nicole la custodia de sus dos hijos biológicos y se le murió uno de los niños de unos amigos que ella cuidaba. Uno de los informes decía que tenía "problemas sicológicos severos" y "tendencias violentas". Su pareja previa a Calvin, Randy Winslow, fue condenado por pornografía infantil.

Ana no fue la única que pasó por las manos de los Eason. En total, a lo largo de su 'pesca online', Nicole cuidó en diferentes períodos de tiempo a otros cinco niños que obtuvo gracias a intercambios clandestinos: otro ruso, Dmitri; un niño guatemalteco, una adolecente de Liberia, un niño afroamericano y una niña de cuyo origen ni se acuerda bien.

Entre finales de los 90 y la actualidad los ciudadanos de EE.UU. han adoptado un total de 250.000 menores en el extranjero. Su destino posterior nunca fue estudiado sistemáticamente.

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